Durante un tenso plenario de comisiones, la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy, defendió la iniciativa oficial sobre Malvinas, descartó fragmentar el texto y ratificó la intención del oficialismo de llevarlo al recinto el próximo 21 de octubre.

El debate por la ley de Defensa de la Soberanía en la Cámara de Diputados continuó este miércoles en el marco de un plenario conjunto de las comisiones de Defensa, Legislación Penal y Relaciones Exteriores, el cual transcurrió en un clima de extrema tensión marcado por gritos, cruces e interrupciones entre los legisladores. En representación del Poder Ejecutivo, la secretaria Legal y Técnica de la Presidencia, María Ibarzabal Murphy, expuso los lineamientos centrales del proyecto y anticipó que la administración nacional analiza incorporar la creación de una comisión bicameral destinada a realizar el seguimiento del Consejo de Seguridad Nacional.

Ante los insistentes reclamos de diversos bloques opositores orientados a seccionar el expediente, la funcionaria rechazó categóricamente la posibilidad de dividir el texto en dos partes —separando el régimen especial sobre Malvinas de la reforma de seguridad e inteligencia—, remarcando que el Título I resulta una pieza vital para dotar al Estado de herramientas jurídicas precisas.

En esa línea, Ibarzabal Murphy justificó la necesidad de endurecer los mecanismos de control y castigo frente al avance de proyectos hidrocarburíferos ilegítimos en el Atlántico Sur, señalando específicamente el peligro que representa la explotación del yacimiento petrolero Sea Lion por parte de empresas extranjeras.

La exposición de la secretaria estuvo atravesada por momentos de alta fricción política, especialmente cuando la diputada de Unión por la Patria Florencia Carignano cuestionó la postura del Gobierno y protagonizó un fuerte entredicho al exigir silencio en la sala bajo la exclamación de que "el decorado se calla", lo que motivó una rápida réplica de la legisladora libertaria Laura Rodríguez Machado. Por su parte, referentes opositores como Maximiliano Ferraro y el exministro de Defensa Agustín Rossi insistieron en cuestionar el espíritu de la normativa y reclamaron la presencia de otros altos funcionarios del Gabinete en el recinto.

Con el respaldo de los bloques dialoguistas condicionado a la revisión de determinados artículos, el oficialismo fijó como meta lograr la emisión de dictamen la próxima semana, planificando llevar el proyecto al recinto de la Cámara baja en una sesión especial prevista para el miércoles 21 de octubre. Mientras el Ejecutivo busca blindar su estrategia diplomática y de defensa frente a la soberanía de las Islas Malvinas, las negociaciones parlamentarias continúan abiertas para intentar sumar los consensos necesarios que destraben su aprobación definitiva.