En el año 2024, Argentina vendió cerca de 600 millones de dólares en aluminio y 220 millones en acero a Estados Unidos, volviéndose un mercado crucial para la industria del país. Sin embargo, en lo que va del 2025, el presidente Donald Trump dictaminó que volverán a aplicar aranceles del 25% sobre las importaciones de acero y del 10% al aluminio, dicha acción impacta considerablemente en la economía Argentina.

Desde una perspectiva macroeconómica, la imposición de estos aranceles podría agravar la recesión de la cual venía recuperándose Argentina. La industria siderúrgica y metalúrgica es un sector clave en la generación de empleo, por ende una baja en la demanda externa podría ocasionar despidos y reducción en la inversión. A pesar de que Estados Unidos mantuvo un superávit de 2.100 millones de dólares en su comercio bilateral con Argentina el año anterior, el presidente Trump ha indicado que el déficit general no permite excepciones.
Entre las empresas más afectadas se encuentra Tenaris, parte del conglomerado Techint, la cual exportó barras de acero por un total de 100 millones de dólares en 2024. Este nuevo arancel, incrementa los costos de sus productos, disminuyendo su competitividad en el mercado estadounidense. Adicionalmente, su filial en Texas también enfrentará repercusiones, ya que verá incrementados los costos de producción debido a su dependencia a la importación de acero argentino. Otra empresa afectada es Aluar, principal productora de aluminio del país. La compañía exporta una parte significativa de su producción a EE.UU. y ha experimentado una caída en las ventas debido a la incertidumbre generada por la nueva política comercial estadounidense.
Frente a esta problemática, el gobierno argentino está explorando alternativas para mitigar el impacto. Una de las estrategias es la negociación diplomática para obtener una excepción a la medida, como ocurrió en 2018 bajo la administración de Mauricio Macri. A su vez, sería factible la posibilidad de buscar nuevos mercados para exportar estos productos, con dirección a Brasil, México o incluso China.
Mientras que en el plano internacional, la Unión Europea ha respondido a la orden con la amenaza de nuevos aranceles sobre productos estadounidenses, generando un clima de tensión comercial. La incertidumbre sobre la estabilidad del comercio internacional podría repercutir negativamente en las inversiones globales.
La imposición de estos aranceles representa un serio obstáculo para la economía argentina, especialmente en el contexto actual en el que se encuentra. La necesidad de una estrategia diplomática eficaz y la exploración de nuevos mercados son esenciales para disminuir las consecuencias de esta medida proteccionista.