Durante la 23ª edición del foro empresarial y político, el Jefe de Gobierno porteño respaldó las medidas macroeconómicas de la Nación, abogando por un Estado reducido, la simplificación normativa y la protección irrestricta de la propiedad privada.
En la apertura del tradicional foro, organizado junto a líderes del sector comercial y empresarial, Jorge Macri subrayó que la estabilidad institucional y el orden público son condiciones indispensables para el desarrollo. El mandatario porteño dejó en claro que la Ciudad de Buenos Aires está plenamente alineada con las políticas de estabilización impulsadas por el Gobierno nacional, celebrando los avances hacia el equilibrio macroeconómico y la apertura de nuevos mercados.
Macri enfatizó que el sector privado es el verdadero impulsor del crecimiento, y no el aparato estatal. Destacó la necesidad de un cambio cultural que vuelva a valorar el esfuerzo y el éxito empresarial, argumentando que la auténtica generación de riqueza surge cuando los ciudadanos tienen la libertad de trabajar e invertir sin trabas. En esta línea, resaltó la agenda local enfocada en la reducción de la carga impositiva y la eliminación de regulaciones administrativas para facilitar la actividad comercial.
La construcción de confianza fue otro de los ejes centrales de su presentación. Para consolidar inversiones, argumentó que es vital ofrecer previsibilidad mediante el cumplimiento estricto de la ley y el establecimiento de reglas de juego claras. Asimismo, ratificó que Buenos Aires sostendrá su perfil global y competitivo, garantizando la defensa del fruto del trabajo ajeno, política evidenciada en la restitución de cientos de inmuebles que habían sido usurpados en la Ciudad.
Finalmente, el Jefe de Gobierno fue categórico respecto a la gestión del espacio público, advirtiendo que el caos imposibilita cualquier tipo de mejora económica o social. Concluyó afirmando que en su administración el cumplimiento de las normativas es innegociable y que no hay margen para las irregularidades, devolviéndole al Estado su rol irrenunciable de control para asegurar una convivencia urbana ordenada.
